Desde que era pequeña
me ha gustado mucho el mundo de los tatuajes y de los piercings. Siempre solía
decir que quería llenarme el cuerpo entero de tatuajes y mi madre me decía que
era una locura; que si me hacía alguno nunca iba a encontrar trabajo, y
comparaba eso de marcarme la piel con marcar a los animales.
Ahora, que tengo 19
años sigo sin tener ninguno. Hay varios factores que me influyen y me perturban
a la hora de decidirme. Tomar la decisión de tatuarme y marcar mi cuerpo para
el resto de mi vida es algo que me viene grande por el miedo a las
repercusiones sociales que esto me puede ocasionar. A pesar de este miedo,
estas posibles repercusiones se podrían superar.
Sinceramente, siempre
he pensado que soy libre de hacer con mi cuerpo lo que quiera, yo decido que
hacerme y que no. Cuando mi madre me decía que no me dejaba hacerme ningún
tatuaje, siempre le contestaba con la misma frase "Es mi cuerpo, no el
tuyo. ¿Qué más te da lo que me haga?". Pero indagando en textos
antropológicos como "La sociología del cuerpo" de David Lebreton,
"Cuerpos, géneros y sexualidades" de Jose María Valcuende y "La
cadena simbólica" de Olga Viñuales, me doy cuenta de que realmente no
decido por mí misma. No estoy eligiendo libremente lo que hacer por mi cuerpo.
La sociedad me está condicionando a hacerlo y a la vez está controlando lo que
cada uno de nosotros hace con su cuerpo, por ejemplo, a través de las modas. En
este caso la de los tatuajes.
Cuando pienso en este
tema, tengo numerosas preguntas, y la mayoría difícil de contestar. Algunas de
ellas como: ¿Por qué aún en esta época siguen existiendo prejuicios hacia las
personas perforadas o tatuadas?, ¿Seguirán teniendo problemas la gente con este
tipo de estética para encontrar trabajo?, ¿Tendrán algún significado personal o
lo harán solo por pura estética?, ¿La gente decide libremente tatuarse o es
influenciada por la sociedad?, ¿Las generaciones futuras se tomarán con
normalidad que sus padres y abuelos tengan el cuerpo lleno de tinta?...
En primer lugar, un
tatuaje es un dibujo grabado con tinta en la piel de una persona. La piel es la
parte más representativa del cuerpo, ya que está expuesta a la vista de todos.
Para poder continuar, sería conveniente explicar la definición de cuerpo. El
cuerpo es un concepto de difícil definición, ya que se compone de numerosos
factores; como son los factores culturales, sociales, políticos, económicos,
etc..
Según
la RAE, el cuerpo se define como:
- "Aquello que tiene extensión limitada, perceptible por los
sentidos"
-"Conjunto de
los sistemas orgánicos que constituyen un ser vivo.".
Lo que la RAE
no explica es que el cuerpo no solo es algo tangible y biológico, sino que
también es cultural.
La forma en que
utilizamos nuestro cuerpo está mediatizada por la cultura. Ya lo explica Le
Bretón en la definición que da de cuerpo en su libro "La sociología del
cuerpo" : "El cuerpo está construido socialmente, tanto en lo que se
pone en juego en la escena colectiva como en las teorías que explican su
funcionamiento o en las relaciones que mantiene con el hombre al que encarna.
Su caracterización, lejos de ser unánime en las sociedades humanas, es
asombrosamente desafortunada y plantea muchos problemas epistemológicos. El
cuerpo es una falsa evidencia: no es un dato evidente, sino el efecto de una
elaboración social y cultural. La visión moderna del cuerpo en las sociedades
occidentales, de algún modo simbolizada oficialmente en el saber biomédico, a
través de la anatomía y de la fisiología, está basada en una visión particular
de la persona. La concepción moderna del cuerpo sirve de punto de partida para
la sociología en la mayoría de las investigaciones." (Le bretón, 2002)
En la actualidad, no
cabe ninguna duda que el cuerpo es el reflejo de la persona que somos, pero hay
numerosas teorías que provienen del sentido común occidental que afirman que la
persona está desligada a su cuerpo.
Los tatuajes existen
desde hace miles de años y se han ido extendiendo hasta llegar a nuestros días.
En la antigüedad los tatuajes están relacionados con tribus, rituales y tenían
un significado específico. A diferencia de la actualidad, donde los tatuajes se
hacen por pura estética; buscando tanto la belleza del mismo, como la aceptación de la sociedad.
Los tatuajes más antiguos que se conocen
fueron encontrados en el neolítico en algunas de sus momias. Los maoríes se
tatuaban el cuerpo como un arma de guerra y así mostraban su valentía. Para los
miembros de las tribus del Norte de África tatuarse tenía un significado
mágico, y en las tribus de América central lo hacían para señalar las batallas
ganadas. En la sociedad occidental, los tatuajes fueron introducidos por los
marineros, en torno a 1770 se empezó a hacer común en los hombres de mar,
militares y presos. Más tarde, a partir de 1960 - 1970 con la llegada del
movimiento hippie el tatuaje adquirió una nueva dimensión utilizando nuevos
motivos para referirse a otras temáticas. Años después en los 80 y 90 volvió el
'boom' del tatuaje con los movimientos Punk y Heavy. En la actualidad es una
práctica mundialmente extendida que se ciñe únicamente a lo estético.
Una vez que se conoce
la historia de los tatuajes, es comprensible la fobia social que tengo a
tatuarme. Hoy en día siguen existiendo numerosos prejuicios a las personas con
tatuajes, y más hacia las mujeres. Y el principal motivo es por el simple hecho que en la cultura
occidental eran propios de los presos.
A nivel social,
seguimos siendo bastante tradicionales. Por ello nacen las discriminaciones
hacia las personas tatuadas. Seguimos pensando que a estas personas le
corresponden de manera automática ciertas características socioculturales y una
manera determinada de vivir. Este hecho nos hace plantearnos si lo primordial
es el cuerpo en sí, o la lectura que las personas realizamos sobre este. A raíz
de esto, surge otro tipo de discriminación, la discriminación laboral. Esta exclusión
se ha creado partiendo de la dimensión política que posee el cuerpo. A la hora
de ocupar un puesto de trabajo, de un cargo medianamente importante y de cara
al público, existe una idea preconcebida de la apariencia que deben tener estas
personas. Pongámonos en situación, imaginemos el caso de una persona moderna,
con tatuajes visibles y algún que otro piercing que solicita un puesto de
trabajo en una farmacia. Aunque esta persona esté capacitada para trabajar, con
sus estudios y su preparación correspondiente, si pueden evitar contratarla/o,
lo van a hacer. Nos guste o no, así sigue siendo nuestra sociedad, y así nos
influye la cultura y la sociedad hasta sin darnos cuenta.
Referencias Bibliográficas
- DRAVEN, E. (2007): Origen del tatuaje. Obtenido de http://origendeltatuaje.blogspot.com.es/
- LE BRETON, D. (2002): La sociología del cuerpo. Ed Nueva Visión: Buenos Aires. págs. 25-56.
- PORZIO, L. (2004): Skinheads. Tatuaje, género y cultura juvenil. Revista de Estudios de Juventud, Nº. 64, págs. 101-110. ISSN-e: 0211-4364. Disponible en: http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=3255622
- Rock y Tatuajes. (2013). Obtenido de http://rockytatuajes.com/rechazo-de-la-sociedad-ante-los-tatuajes/
- VALCUENDE DEL RÍO, J.M. (2004): Cuerpos, géneros y sexualidades: Representaciones y prácticas sociales. R. Crítica jurídica 23. Revista Latinoamericana de Política, Filosofía y Derecho. Brasil-México-España. Ed. UIBRASIL
- VIÑUALES SARASA, Olga: “La cadena simbólica. Relaciones entre sexo, género, prácticas sexuales y orientación sexual” en http://api.ning.com/.../OlgaViualesCADENASIMBLICAUimp2008.pdf (Draven, 2007)








