viernes, 2 de mayo de 2014

La cultura en la piel.

En esta entrada voy a hablar de los tatuajes. Parece que es un tema que no está relacionado con esta carrera, pero tiene mucho que ver.


Desde que era pequeña me ha gustado mucho el mundo de los tatuajes y de los piercings. Siempre solía decir que quería llenarme el cuerpo entero de tatuajes y mi madre me decía que era una locura; que si me hacía alguno nunca iba a encontrar trabajo, y comparaba eso de marcarme la piel con marcar a los animales.
Ahora, que tengo 19 años sigo sin tener ninguno. Hay varios factores que me influyen y me perturban a la hora de decidirme. Tomar la decisión de tatuarme y marcar mi cuerpo para el resto de mi vida es algo que me viene grande por el miedo a las repercusiones sociales que esto me puede ocasionar. A pesar de este miedo, estas posibles repercusiones se podrían superar.
Sinceramente, siempre he pensado que soy libre de hacer con mi cuerpo lo que quiera, yo decido que hacerme y que no. Cuando mi madre me decía que no me dejaba hacerme ningún tatuaje, siempre le contestaba con la misma frase "Es mi cuerpo, no el tuyo. ¿Qué más te da lo que me haga?". Pero indagando en textos antropológicos como "La sociología del cuerpo" de David Lebreton, "Cuerpos, géneros y sexualidades" de Jose María Valcuende y "La cadena simbólica" de Olga Viñuales, me doy cuenta de que realmente no decido por mí misma. No estoy eligiendo libremente lo que hacer por mi cuerpo. La sociedad me está condicionando a hacerlo y a la vez está controlando lo que cada uno de nosotros hace con su cuerpo, por ejemplo, a través de las modas. En este caso la de los tatuajes.
Cuando pienso en este tema, tengo numerosas preguntas, y la mayoría difícil de contestar. Algunas de ellas como: ¿Por qué aún en esta época siguen existiendo prejuicios hacia las personas perforadas o tatuadas?, ¿Seguirán teniendo problemas la gente con este tipo de estética para encontrar trabajo?, ¿Tendrán algún significado personal o lo harán solo por pura estética?, ¿La gente decide libremente tatuarse o es influenciada por la sociedad?, ¿Las generaciones futuras se tomarán con normalidad que sus padres y abuelos tengan el cuerpo lleno de tinta?...
En primer lugar, un tatuaje es un dibujo grabado con tinta en la piel de una persona. La piel es la parte más representativa del cuerpo, ya que está expuesta a la vista de todos. Para poder continuar, sería conveniente explicar la definición de cuerpo. El cuerpo es un concepto de difícil definición, ya que se compone de numerosos factores; como son los factores culturales, sociales, políticos, económicos, etc..
Según la RAE, el cuerpo  se define como:
-  "Aquello que tiene extensión limitada, perceptible por los sentidos"
-"Conjunto de los sistemas orgánicos que constituyen un ser vivo.".
Lo que la RAE no explica es que el cuerpo no solo es algo tangible y biológico, sino que también es cultural.
La forma en que utilizamos nuestro cuerpo está mediatizada por la cultura. Ya lo explica Le Bretón en la definición que da de cuerpo en su libro "La sociología del cuerpo" : "El cuerpo está construido socialmente, tanto en lo que se pone en juego en la escena colectiva como en las teorías que explican su funcionamiento o en las relaciones que mantiene con el hombre al que encarna. Su caracterización, lejos de ser unánime en las sociedades humanas, es asombrosamente desafortunada y plantea muchos problemas epistemológicos. El cuerpo es una falsa evidencia: no es un dato evidente, sino el efecto de una elaboración social y cultural. La visión moderna del cuerpo en las sociedades occidentales, de algún modo simbolizada oficialmente en el saber biomédico, a través de la anatomía y de la fisiología, está basada en una visión particular de la persona. La concepción moderna del cuerpo sirve de punto de partida para la sociología en la mayoría de las investigaciones." (Le bretón, 2002)
En la actualidad, no cabe ninguna duda que el cuerpo es el reflejo de la persona que somos, pero hay numerosas teorías que provienen del sentido común occidental que afirman que la persona está desligada a su cuerpo.
Los tatuajes existen desde hace miles de años y se han ido extendiendo hasta llegar a nuestros días. En la antigüedad los tatuajes están relacionados con tribus, rituales y tenían un significado específico. A diferencia de la actualidad, donde los tatuajes se hacen por pura estética; buscando tanto la belleza del mismo, como  la aceptación de la sociedad.
 Los tatuajes más antiguos que se conocen fueron encontrados en el neolítico en algunas de sus momias. Los maoríes se tatuaban el cuerpo como un arma de guerra y así mostraban su valentía. Para los miembros de las tribus del Norte de África tatuarse tenía un significado mágico, y en las tribus de América central lo hacían para señalar las batallas ganadas. En la sociedad occidental, los tatuajes fueron introducidos por los marineros, en torno a 1770 se empezó a hacer común en los hombres de mar, militares y presos. Más tarde, a partir de 1960 - 1970 con la llegada del movimiento hippie el tatuaje adquirió una nueva dimensión utilizando nuevos motivos para referirse a otras temáticas. Años después en los 80 y 90 volvió el 'boom' del tatuaje con los movimientos Punk y Heavy. En la actualidad es una práctica mundialmente extendida que se ciñe únicamente a lo estético.
Una vez que se conoce la historia de los tatuajes, es comprensible la fobia social que tengo a tatuarme. Hoy en día siguen existiendo numerosos prejuicios a las personas con tatuajes, y más hacia las mujeres. Y el principal motivo es  por el simple hecho que en la cultura occidental eran propios de los presos.
A nivel social, seguimos siendo bastante tradicionales. Por ello nacen las discriminaciones hacia las personas tatuadas. Seguimos pensando que a estas personas le corresponden de manera automática ciertas características socioculturales y una manera determinada de vivir. Este hecho nos hace plantearnos si lo primordial es el cuerpo en sí, o la lectura que las personas realizamos sobre este. A raíz de esto, surge otro tipo de discriminación, la discriminación laboral. Esta exclusión se ha creado partiendo de la dimensión política que posee el cuerpo. A la hora de ocupar un puesto de trabajo, de un cargo medianamente importante y de cara al público, existe una idea preconcebida de la apariencia que deben tener estas personas. Pongámonos en situación, imaginemos el caso de una persona moderna, con tatuajes visibles y algún que otro piercing que solicita un puesto de trabajo en una farmacia. Aunque esta persona esté capacitada para trabajar, con sus estudios y su preparación correspondiente, si pueden evitar contratarla/o, lo van a hacer. Nos guste o no, así sigue siendo nuestra sociedad, y así nos influye la cultura y la sociedad hasta sin darnos cuenta.







Referencias Bibliográficas

  •  DRAVEN, E. (2007): Origen del tatuaje. Obtenido de http://origendeltatuaje.blogspot.com.es/    
  •  LE BRETON, D. (2002): La sociología del cuerpo. Ed Nueva Visión: Buenos Aires. págs. 25-56.
  •  PORZIO, L. (2004): Skinheads. Tatuaje, género y cultura juvenil. Revista de Estudios de Juventud, Nº. 64, págs. 101-110. ISSN-e:  0211-4364. Disponible en: http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=3255622
  • Rock y Tatuajes. (2013). Obtenido de http://rockytatuajes.com/rechazo-de-la-sociedad-ante-los-tatuajes/
  • VALCUENDE DEL RÍO, J.M. (2004): Cuerpos, géneros y sexualidades: Representaciones y prácticas sociales. R. Crítica jurídica 23. Revista Latinoamericana de Política, Filosofía y Derecho. Brasil-México-España. Ed. UIBRASIL
  • VIÑUALES SARASA, Olga: “La cadena simbólica. Relaciones entre sexo, género, prácticas sexuales y orientación sexual” en http://api.ning.com/.../OlgaViualesCADENASIMBLICAUimp2008.pdf  (Draven, 2007)

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